Como estimular el pene del hombre…

8 Agosto 2009
By Rodrigo Jarpa

Debido al falocentrismo que caracteriza al erotismo de muchos hombres posmodernos, en esta edición me remitiré a las pasiones y tragedias que se pueden tener frente a la estimulación del pene humano.

Sería obvio decir que el pene es el órgano masculino de forma cilíndrica que cuelga delante de los testículos, como también decir que sus funciones son realizar el acto sexual y depositar el esperma en la vagina de la mujer para que se produzca la fecundación.

Más interesante resulta decir sobre la estimulación del pene que es una de las prácticas más deseadas por los hombres y la preferida por las mujeres que quieren garantizar un acto placentero.

Para estimular el pene hay que tener algunas cosas claras.

La primera de ellas es saber que el glande es el extremo o cabeza del pene. Es la parte más sensible del miembro al momento de la estimulación. Y cómo no, si posee cerca de 6 mil terminales nerviosos receptores. Ahora, en el glande mismo, las partes más sensibles son las dos pequeñas protuberancias que se forman por la división que hace el frenillo en la cabeza del pene. El borde inferior del glande es la zona más sensible al estímulo táctil. Lo mismo que la parte inmediatamente inferior a la salida o desembocadura de la uretra, denominada frenillo. El cuerpo central del pene es igualmente sensible a la fricción, debido a su alta dotación de nervios portadores de sensibilidad.

Estos puntos específicos pueden ser estimulados a través del tacto, el roce de alguna parte del cuerpo y la motivación oral, entre otras técnicas.  Quisiera advertir, eso sí, que como en toda técnica sexual, en este caso también es recomendable el uso de condones para evitar infecciones.

Algo que poca gente sabe, es que el pene se fractura: lesión que pocos conocen porque nadie se imagina una fractura en un órgano que no tiene hueso, pero el riesgo está presente, especialmente durante el coito. Aunque en honor a la verdad, hay que decir que clínicamente esta fractura es poco frecuente. Cuando se produce, afecta a uno o ambos cuerpos cavernosos y se acompaña de lesión uretral que afecta hasta el 38% de las ocasiones. El diagnóstico es fundamentalmente clínico, aunque si existe sospecha de lesión uretral, se recomienda la práctica de uretrocistografía. En la actualidad, la mayoría de los especialistas realizan tratamiento quirúrgico precoz para evitar la aparición de secuelas sexuales y urológicas, que tienen lugar en el 10/53% de los pacientes tratados sin operación.

pene-final_-baja-400.jpg.ILUSTRACION POR GERMAN ROCCA.

Pero volvamos al tema en cuestión: para detectar si es que tu pareja ha sufrido la fractura, es bueno considerar que la primera señal con que se hace notar la lesión es un crujido o chasquido. Luego, el revestimiento elástico que cubre los cuerpos del pene se llena de sangre, lo que genera que el pene se inflame. Otras alteraciones visibles son que el pene pierde la erección, se pone flácido y de color morado debido a la repentina pérdida de flujo sanguíneo. En el mundo médico, la inflamación y decoloración que causa la lesión es conocida como “deformación de berenjena”.

Frente a estos síntomas, es importante acudir a un servicio de urgencia a la brevedad.

Pero, ¿cuándo se corre más riesgo de sufrir esta lesión? En la mayoría de los casos, se produce cuando la mujer está en posición superior. En esa posición, el pene puede deslizarse fuera de la vagina y chocar contra el hueso pélvico mientras es presionado. Por eso es que recomiendo que cuando el pene se sale, se detenga el acto sexual para volver a reinsertarlo en la vagina nuevamente con más precisión.

Precisados estos accidentes y riesgos que atentan contra el buen placer del sexo, debemos decir que durante el juego sexual es absolutamente normal que el hombre pierda y recupere la erección antes del coito. Así es que si la cosa a veces parece no funcionar, es mejor no perder la calma. Más bien relájate, focalízate en sentir y no intentes recuperar la erección a voluntad, porque mientras más intentes, menos la vas a lograr. Esto se debe a que la erección está regulada por el sistema nervioso autónomo, del que no tenemos control voluntario. Éste también regula otras respuestas como, por ejemplo, la sudoración. Imagínate si ahora mismo intentas enviar a tu cerebro la orden de sudar, ¿funciona? Algo muy similar ocurre con la erección.

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